EL APRENDIZAJE DEL SHOW "TU FAMILIA ES UNA ORQUESTA": "A VECES ESTOY TOCANDO Y VEO SONRISAS O LÁGRIMAS DE EMOCIÓN. ME PARECE SÚPER BONITO"
En un momento en el que la convivencia familiar parece desafinar entre prisas, pantallas y rutinas frenéticas, la música se alza como una inesperada aliada para recuperar la armonía.
El compositor y director Juan Antonio Simarro, junto a músicos de la Orquesta Sinfónica Contemporánea de España, representan en el Teatro Fígaro de Madrid el show "Tu familia es una orquesta", una propuesta tan original como cercana.
Porque, a veces, lo de convivir tiene más de ensayo caótico que de sinfonía perfecta. Y justo ahí está la clave de este espectáculo: transformar el ruido cotidiano en armonía a través de la música, el humor y la participación del público.
Una experiencia que demuestra que no hace falta tocar todos la misma nota, sino aprender a escucharse para acabar sonando juntos.
P: En el espectáculo dices que lo importante es estar en armonía. Lo importante que es la armonía para los músicos. ¿Por que crees que eso a veces es tan difícil en las familias?
R: Porque falla lo principal, que es escucharnos. Es muy sencillo y no lo hacemos. También, el ponernos en el lugar del otro. Por ejemplo, el que está en una orquesta, en la trompeta, a lo mejor no está escuchando lo que toca el arpa, porque entre medias tiene un montón de músicos. Pero para eso está el director, que es el que da una señal y ayuda; es el que mantiene un criterio común. Con respecto a las familias, hay una broma que es que en una familia alemana todos se escuchan, están perfectos, y en una cena española suenan todos los instrumentos a la vez.
P: Me ha sorprendido gratamente el hecho de que los compañeros de prensa, cuando nos has dirigido, nos hayamos callado en el momento justo, que eso suele ser lo más complicado. Pero, si tuvieras que dar indicaciones a una familia, ¿qué es lo primero que harías?
R: No soy yo quién para dar indicaciones a una familia jajajaja, primero me las tengo que dar a mí. Pero las principales serían ponernos en el lugar del otro y escucharnos. Con esas dos indicaciones, el resto ya sale solo.
P: ¿Cómo consigues que la gente se ría de algo tan cotidiano como son las disputas familiares?
R: Supongo que es porque nos pasa a todos. Cuando hablo del cuñado y confieso que yo también lo soy, intento que haya miradas, que haya complicidad, y al final siempre nos sacan los colores.
P: Tú desde el escenario ves todas las caras del público, ¿no?
R: Sí, sí.
P: ¿Hay alguna reacción que te haya sorprendido especialmente en una parte en la que no te imaginabas?
R: A mí una cosa que me gusta es que cada concierto es diferente. Yo tengo muchas ideas distintas para contar, y las voy contando según veo la reacción del público. Depende también de lo que tarda en salir el público, y si hay alguien que de repente toca las maracas es muy gracioso y hace algo, pues lleva más tiempo. Pero dejo que lleve ese tiempo porque creo que es bueno para el espectáculo. A veces estoy tocando y veo sonrisas, lágrimas de emoción... Eso me parece súper bonito.
P: Has dicho que empezabais el show con el Canon de Pachelbel. Qué bonita manera de ir poco a poco metiendo a la gente en el espectáculo. Es algo, imagino, hecho adrede.
R: Lo hacemos aposta porque así el público va entendiendo cómo funciona cada instrumento. Empieza el violoncello, toca unas notas ahí por libre, y luego empieza ya con la armonía del canon de Pachelbel. Luego entra el violín, cuento algunas cosillas sobre el violín; después la flauta; la percusión con la batería, explico los platos muy brevemente... Y la gente ya escucha el Canon de otra manera totalmente distinta.
P: O sea que también es un espectáculo muy lúdico para que los niños aprendan la magia de cada instrumento.
R: Sí, sí. Y ahora que hablas de magia, hay otra parte que digo que es "errores que crean magia". Gracias a muchos errores cuando he ido a tocar alguna melodía, me ha ayudado a componer un tema nuevo. Siempre digo que no hay una nota equivocada, sino es de dónde viene y a dónde la llevas.
P: ¿Qué pasa cuando el público se vuelve músico?
R: Como son voluntarios, ya tienen una actitud especial y vienen con ganas de tocar.
P: ¿Normalmente son niños?
R: Lo que queremos es que salgan, porque el otro día salieron muchos niños, y los padres no salían precisamente por dejar espacio a los niños. Pero claro, no puede haber tantos niños en el escenario. Intentamos que haya unos cuantos niños, adolescentes, jóvenes, padres, madres y abuelos.
P: ¿Te esperabas la reacción del público en las primeras funciones que ya habéis representado?
R: Realmente sí, porque ya había hecho esta iniciativa con adultos, en el show "Tu empresa es una orquesta" y veía que funcionaba. Con niños y toda la familia es un poco más complicado, eso sí. Recomendamos que sea a partir de 6 años, precisamente, por este motivo, porque ya los niños saben de qué estamos hablando.
P: ¿Un consejo para que la gente venga a disfrutar de "Tu familia es una orquesta"?
R: Más que consejos, son ánimos a que vengan a pasárselo bien con la familia. Lo que queremos, de hecho, es acercar la música a la gente, sin tonterías.
El espectáculo "Tu familia es una orquesta" se representa los próximos días 26 de abril y 24 de mayo en el Teatro Fígaro de Madrid, y puedes conseguir tus entradas aquí.

