EL CARNAVAL DE LOS ANIMALES REGRESA AL ESPACIO MISTRAL EN NAVIDAD: "EL ESPECTÁCULO SEGUIRÁ CRECIENDO Y FOMENTANDO LA PARTICIPACIÓN INFANTIL"
Hay obras que, con el paso del tiempo, se convierten en el primer recuerdos musical de muchas personas. "El Carnaval de los Animales", compuesto por Camille Saint-Saëns en 1886, es una de ellas: una suite en la que la música se transforma en juego, humor y curiosidad, y que ha servido durante generaciones como puerta de entrada a la música para el público más joven.
A partir de esta obra, nace el espectáculo que se representa en el Espacio Mistral. Una propuesta que combina música, aprendizaje y diversión para acercar la orquesta a los más pequeños de una forma accesible y participativa.
En esta entrevista, hablamos con Aaron Lee y Maximiliano Legnani -fundador y director artístico de Espacio Mistral respectivamente- sobre el proceso de creación de la obra y el espacio en general, y la programación que se propone al público.
Aaron, Maximiliano, un placer saludaros. Lo primero que os voy a pedir, por favor, es que os presentéis.
Aaron: Soy Aaron Lee. Violinista, escritor y también fundador de la Fundación Arte Que Alimenta.
Llevamos ya 10 años de historia creando, fomentando la cultura a nuevos artistas y ayudando a
través de lo que se recauda en los eventos a las personas vulnerables, sean mujeres sin hogar o
jóvenes del colectivo que se han quedado expulsados de sus hogares. Y ahora hemos creado
en este grupo maravilloso el Espacio Mistral, que es un paso más, una aportación y un
agradecimiento a la ciudad de Madrid.
Maximiliano: Yo soy Maximiliano Leoniani, soy periodista cultural, soy
poeta y, bueno, soy gestor cultural.
En este caso, después de 20 años de periodismo cultural en Argentina, las circunstancias me
llevaron a esta propuesta maravillosa por parte de Aaron y de Andrea de generar puentes
artísticos, culturales entre diferentes culturas que se van a ir diversificando en lo que viene. Y,
bueno, con la misión de esta propuesta tan particular, por lo menos como nos lo expresa la
gente, que es Espacio Mistral, así que felices de recibirte.
Iba a dejar el tema del proyecto del Espacio Mistral, pero ahora que habéis mencionado esto. ¿Con qué objetivo surge el crear este espacio y qué expectativas tienes junto con la fundadora de la Librería Mistral?
Aaron: Nuestro sueño siempre fue aportar algo más a lo que ya existe en Madrid. Es una ciudad con mucha variedad, pero desde nuestros orígenes y experiencias sentíamos que había un nicho que podíamos ocupar. Andrea viene de Argentina y yo tengo una formación muy diversa, y eso nos llevó a pensar en un espacio con una mirada distinta. Nos une también el amor por autores como Copi -un dramaturgo argentino muy irreverente- cuyas obras queríamos producir. Son propuestas arriesgas y provocadoras que necesitaban un lugar propio y cuando surgió este lugar decidimos transformarlo.
Como director artístico de este espacio, ¿Qué propuestas y espectáculos se van a poder ver?
Maximiliano: El público va a encontrar una programación heterogénea dedicada al teatro, la música de distintos géneros. También a la danza, entrevistas y encuentros con actores, músicos y referentes de la cultura. Próximamente, se incorporará un cine con un gran despliegue tecnológico para no envidiarle nada a otras salas de Madrid. El año comienza con el Festival Internacional de Música Espacio Mistral, donde habrá música clásica, flamenco, jazz, country y tanto, con músicos de altísimo nivel. También habrá homenajes, espectáculos teatrales, producciones propias y la llegada de artistas muy destacados.
Aaron: A mí me gustaría matizar que Espacio Mistral no es un cajón de varietés. Cada día de la semana está dedicado a una disciplina concreta, para que el público sepa qué va a encontrar. Hay cine fórum con presentación, charla y debate, entrevistas íntimas donde los artistas pueden hablar desde un lugar vulnerable -porque el aforo son unas 100 personas y hemos añadido la particularidad de fuera móviles- y residencias artísticas de danza. No somos solo un contenedor, aquí los artistas traen la creación para luego salir fuera. De jueves a domingo se presentan las propuestas teatrales y musicales.
Mencionabais antes "El Carnaval de los Animales", vamos a centrarnos precisamente en ese espectáculo.
El 22 de noviembre fue el estreno, y ahora tenéis 2 funciones más: el 26 de diciembre a las 11:00h y a las 12:30h. ¿Cómo afrontáis estas nuevas representaciones después de la primera toma de contacto?
Maximiliano: Fue una sorpresa muy grata. Confiábamos en la música de Camille Saint-Saëns, por supuesto, pero la respuesta del público -especialmente de escuelas, docentes, padres y niños- fue muy emocionante. Confirmamos que hay interés y receptividad. Ahora, el espectáculo va a seguir creciendo, sumando elementos y fomentando cada vez más la participación infantil, con la idea de que sea una experiencia memorable, en la que los niños participen y se sensibilicen. Eso creo que es el objetivo central, porque el primer contacto con un hecho artístico de excelencia -y lo digo por la música-no se olvida nunca.
Aaron: Para mí, siendo músico y habiendo estado en la Orquesta Nacional de España durante bastantes años, el proyecto más importante de toda la Orquesta no es la programación musical en sí, sino el proyecto socioeducativo que lidera Rogelio Igualada, que es llevar a los músicos a las escuelas públicas y fomentar la participación y la creatividad de los niños en base a un tema que eligen. En el caso de "El Carnaval de los Animales", no queremos que los niños sean sujetos pasivos, que simplemente miren un espectáculo, sino que se sientan creadores y que algo cambie dentro de ellos. "El Carnaval de los Animales" es el primero de muchos proyectos pensados para el público infantil; vendrán "Pedro y el Lobo", "La historia de Babar" y otras creaciones de grandes compositores, también creaciones propias, porque hay que traerlo a la actualidad. Maxi tuvo la gran idea de reescribir en verso todo el texto de "El Carnaval de los Animales", porque se ha quedado, tal vez, un poco desfasado. Han pasado 80 años y los niños no piensan ni hablan igual que en aquel entonces.
Maximiliano: Yo me he formado con muchos referentes de la música, que siempre insistían en que la música debe ser la protagonista. Por eso, cuando hay mal sonido o cuando un narrador o un intérprete intenta imponerse sobre la música, conspira en contra. La música es la protagonista, es el centro, y los textos funcionan como un marco que la acompaña. Si hubiéramos utilizado los textos antiguos, hubiéramos generado una distancia terrible con los niños, porque probablemente no nos hubieran conmovido. En cambio, nos sorprende y nos estimula mucho ver su reacción, el ver cómo responden a los cambios de luz, cómo adivinan -incluso- antes de que se les proponga una pregunta. Esa conexión es muy potente.
El hecho de que tú también rompas esa cuarta pared e interactúes con ellos, creo que les da esa ilusión de sentirse partícipes e importantes. ¿Esta obra tiene el objetivo -además de entretener- de enseñar y trasladar a la música a los más pequeños y culturizarles desde una temprana edad?
Aaron: La finalidad nunca va a ser la de crear más músicos, seguro que no, sino que es la de intentar que los niños sean más sensibles. Y ya no solo niños, sino todas las personas en general. La música enseña a respirar juntos, a escucharse y a compartir una emoción colectiva. En una orquesta, todos estamos alineados para que algo salga bien y bello, y son los valores que queremos transmitir al público, tanto infantil como adulto, recuperando la inocencia y la capacidad de ilusión.
Maximiliano: Y hay algo que quizás no hemos mencionado tanto. En un mundo que muchas veces se ataca a sí mismo, a su naturaleza y a sus animales, me parece un mensaje de cuidado de lo único que tenemos, que es nuestro planeta y los animales. Es un mensaje que está, y que aporta para los niños y sus sensibilidad. A nosotros nos han abrazado los niños de cuatro años, de verdad.
Aaron: En la primera función, me acuerdo a esa frase maravillosa que dijo un niño de 4-5 años "Me voy con el corazón lleno de alegría". ¡Qué frase más compleja y tan profunda lo dice un niño de cinco años!
Maximiliano: O ver cómo se van canturreando alguna melodía. Eso es muy emocionante. Muchas veces uno puede percibir el efecto de una obra en los demás, pero cuando a uno le toca hacer un espectáculo, una propuesta que es tan colectiva, nunca dimensiona lo que puede generar en el otro. Ahí, creo que hay algo maravilloso a la vez que misterioso, que tiene que ver con lo que pasa con el arte.
Hablábamos de la orquesta. ¿Cuánta gente conforma la orquesta de cámara?
Aaron: Este
proyecto se puede hacer a partir de 10.
Nosotros hemos reforzado algunas secciones y hemos llegado a ser 12. No, 13, perdón. Pero
bueno, el pack básico son 10 personas
Vi el otro día violines, violas, clinetes, flautas, cellos, un contrabajo, el xilófono, el piano
también...
Aaron: Dos, dos pianos
¿Cómo ha sido el hecho de elegir esta obra y todo el proceso de creación de este proyecto?
Aaron: Bueno, confiamos.
Tengo la suerte de haber trabajado en tal vez la institución sinfónica más importante de este
país y también conocer a otros colegas. El otro violinista, Albert Skuratov, es ayuda de solista de
la orquesta sinfónica del Teatro Real. Él también conoce a todo el mundo.
Digamos que conocemos prácticamente a todo el mundo sinfónico madrileño, por decirlo, por
no decir español. Y ahí podemos seleccionar e invitar a los que consideramos los mejores.
¿Con qué parte o fragmento del espectáculo os quedáis? ¿Hay alguno que os emocione u os haga más gracia, sobre todo por la reacción de los niños?
Aaron: Por la reacción divertida, yo me quedo con el fragmento del burro. Me pareció muy divertido ver cómo los niños motu propio les saliese imitarlo. También el momento cucú, cuando de repente se hace un silencio absoluto. Yo me imaginaba a 100 niños como si fueran búhos jajaja. Y, por supuesto, el final.
Maximiliano: Yo creo que el final y el de los fósiles son dos momentos clave. La orquesta toca, pero yo veo al público y hay una reacción física. Es lo maravilloso de la música. Los niños, al no estar atravesados por tantos filtros como los adultos, reaccionan de una manera muy auténtica. Coincido con lo que dice Aaron y sumaría esos momentos, que son especialmente bellos.
26 de diciembre, justo después de Navidad, momento precioso para estar con la familia, para acercarse al Espacio Mistral. ¿Qué consejo le daríais al público en estas fechas para animarles a disfrutar de "El Carnaval de los Animales" y el resto de programación de este espacio?
Aaron: Yo diría que no hay mayor regalo que la experiencia de compartir algo tan bello como es una experiencia musical en familia, ya que puede venir desde el nieto, el tío, el padre el abuelo... Esto crea recuerdos que se quedan en la memoria colectiva. Así que invito a todo el mundo, porque esto realmente no es solo para niños, sino para toda la familia.
Maximiliano: Sí, coincido. Los que tuvimos la oportunidad de compartir eso cuando éramos pequeños, desde luego son recuerdos que te acompañan para siempre. Así que también, pensando en que hay algo de la proximidad que es muy especial en esta sala, es que la gente está casi dentro de la orquesta, y eso es muy bonito.
¡Hasta aquí la entrevista con Aaron Lee y Maximiliano Legnani sobre el espectáculo "El Carnaval de los Animales" que se representa en el Espacio Mistral de Madrid! Espero que os haya llamado la atención y os haya gustado esta propuesta que os traigo unos días antes de Navidad. Nos leemos muy pronto con más música y más planes para hacer durante estas fiestas, y mientras tanto, os dejo con la obra a la que dedicamos la entrevista, interpretada por la Academia Orquestal del ISA. ¡Adiós y gracias!
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