¡QUE LA MÚSICA SIEMPRE NOS ACOMPAÑE!
Este
verano he asistido al que será mi último campamento musical. Año tras año, aproximadamente
100 jóvenes de entre 9 y 18 años nos reunimos durante 12 días en el bonito
colegio de San Jerónimo de Alba de Tormes, Salamanca, para disfrutar con la
música. ¡¡¡Y vaya si disfrutamos!!!
Cada
año se elige una temática y se prepara un programa con diferentes obras vinculadas
a dicha elección. El último día celebramos un concierto para familiares y
amigos y por la noche disfrutamos de una fiesta de despedida. Son días de mucho trabajo, esfuerzo y dedicación.
La disciplina es indispensable, pero el ambiente es muy lúdico y distendido
fomentando siempre valores de colaboración y compañerismo.
La música aporta muchas cosas favorables en nuestra vida. Con ella, desarrollamos capacidades importantes, como la creatividad, la crítica, la disciplina. También ayuda a canalizar emociones y ampliar nuestro entorno de amistades.
Desde mi punto de vista, es una pena que en los años escolares no se dé a la asignatura de música la importancia que creo que le corresponde. Desde pequeños debiéramos acercarnos a la música para poder valorarla y aprender a disfrutar con ella. Aprovecho esta oportunidad para agradecer a mis padres, a mis profesores de la Escuela de Música de Pozuelo y a mis profesores de música de las Escuelas Pías de San Fernando el apoyo, el conocimiento y la motivación que me han transmitido.
Personalmente, recomiendo a todas las personas que se inicien en esta actividad, ya que aporta grandes satisfacciones.
En
este encuentro orquestal participamos chicos de distintas provincias de España.
Muchos de nosotros somos integrantes de una orquesta en Madrid. Es la dirección
de esta orquesta, el Grupo Talía, quien organiza el encuentro de verano.
Unos
meses más tarde, nos volvemos a reunir para interpretar ese mismo programa en
un concierto que tiene lugar en el Auditorio Nacional de Madrid. Se trata de un
concierto benéfico en ayuda a Afanic
y la Fundación Pablo Horstmann
Desde mi punto de vista, es una pena que en los años escolares no se dé a la asignatura de música la importancia que creo que le corresponde. Desde pequeños debiéramos acercarnos a la música para poder valorarla y aprender a disfrutar con ella. Aprovecho esta oportunidad para agradecer a mis padres, a mis profesores de la Escuela de Música de Pozuelo y a mis profesores de música de las Escuelas Pías de San Fernando el apoyo, el conocimiento y la motivación que me han transmitido.
Personalmente, recomiendo a todas las personas que se inicien en esta actividad, ya que aporta grandes satisfacciones.


